Muchas veces me siento sola tirando para adelante mi negocio…Y sé que no soy la única.
Cuando lancé mi negocio hace 5 años tenía el fuego de la pasión. La motivación era grande, la ilusión y el sueño también. Podría trabajar horas y horas tirando de esa motivación.
Las fases del emprendimiento: del amor pasional al matrimonio
A esta fase la llaman la fase del “amor pasional”. Es como cuando empiezas una relación. Cuando estás en los primeros meses de enamoramiento y sólo ves lo bonito del otro. El tiempo se para cuando estáis juntos y te olvidas hasta de comer.
Pues eso mismo pasa también con nuestros negocios. Si eres emprendedora, seguro que lo has vivido en primera persona. En esta fase del emprendimiento puedes con todo sola. No sientes que necesites a nadie más. Sois tú y tu idea de negocio hasta el fin del mundo.
Sin embargo, si eres una emprendedora ya consolidada sabrás que después de esta fase vienen otras. Algunas bien retadoras… y en muchas de ellas, la sensación de “me siento sola” empieza a hacerse más presente.
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Después de la fase de pasión inicial viene el noviazgo. Ahí surgen los primeros retos y empiezas a ver que un negocio no es todo arcoíris y unicornios…Comienzan las primeras dudas…¿Podré realmente vivir de esto? ¿Valgo para ser emprendedora?
Pero aún queda ilusión y energía de pasión para seguir adelante. En esta fase solemos empezar a pedir ayuda a algunos profesionales: mentores, coaches, expertos en redes sociales, en copy, en publicidad…
Después viene la fase del matrimonio. Es la fase de consolidación. De trabajo duro y, también, la fase del “make it or break it”. A veces puede sentirse como una travesía del desierto porque sabes a dónde quieres llegar pero no sabes cómo, realmente.
La mayoría vivimos esta fase con mucha inestabilidad emocional. Hay días que tengo claro que me voy a comer el mundo y que soy la mejor en lo mío. Y días en los que me dan ganas de buscar un “trabajo normal” y dejar de invertir en mi sueño porque siento que me desgasto.
Por muy buenas estrategias que tengas siempre vas a necesitar una buena dosis de fe…Y de respaldo económico pues el camino se hace largo y agotador por momentos.
Me siento sola: me dicen mis clientas
La mayoría de clientas con las que trabajo a día de hoy se encuentran en esta fase en la que tienen clientes, ingresos recurrentes pero no terminan de sentir suficiente estabilidad o abundancia económica. O bien tienen esos ingresos soñados pero no tienen calidad de vida.
Pues bien, es en esta etapa precisamente en la que me siento más sola. No sólo yo…Todas las emprendedoras a las que acompaño empiezan a sentir el peso de la responsabilidad. Tener que liderarlo y organizarlo todo, tomar todas las decisiones clave sola…Es mucha responsabilidad y si tu entorno no es emprendedor. Si en tu familia nadie ha tenido negocios. Si tus amigos tienen trabajos por cuenta ajena o son funcionarios, difícilmente van a entender por lo que estás pasando.
La mayoría van a intentar ayudarte “llevándote a su terreno”. Es decir, proponiéndote que hagas lo que les funciona a ellos para sentirse seguros…Pero eso no te sirve porque tú no eres ellos. Tú eres única.
Por eso me parece tan importante que, si te encuentras diciendo «Me siento solo» como líder, busques un grupo de emprendedores y empresarios que estén pasando por lo mismo que tú e, idealmente, que ya lo hayan atravesado. Personas que te inspiren con sus historias de éxito y que no les avergüence contar sus historias de “fracaso” también. Poder aprender de nuestros propios errores y escuchar cómo otros emprendedores superaron retos puede ser una gran forma de reconectar con esa fe que a veces perdemos en que SÍ es posible para ti también, vivir cómodamente de tu negocio y seguir impactando positivamente al mundo.
Si quieres pertenecer a una comunidad así, escríbeme en comentarios y te mandaré información sobre Faraonas de los negocios (la comunidad online) y sobre el Club Oasis (el grupo de emprendedores de Sevilla que se reúne en persona todos los meses para hacer cosas divertidas).




