La gran trampa de ser madre emprendedora

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Inés Moreno Serrano

 Llevaba tiempo con el gen emprendedor activo…Cuando vivía en Barcelona y aún trabajaba por cuenta ajena me hice todos los cursos de emprendimiento de Barcelona Activa porque en aquella época tenía entre ceja y ceja abrir un local de comida saludable en la zona de Diagonal Mar, para alimentar a los empleados de las grandes empresas que hay allí. 

Cuando me di cuenta de que no tenía fondos suficientes ni para un local, ni para un catering…Ni para un food truck…Decidí soltar ese sueño. La Inés de ahora sabe que podría haber buscado financiación pues era una buena idea (en esa época el “real food” aún no era mainstream así que había nicho de mercado).

 

En fin, no era mi momento. Pero siempre me recuerdo a mí misma que yo ya era emprendedora de corazón incluso antes de dar el paso de hacerme autónoma hace 6 años.

 

Pero…¿Por qué te cuento todo esto? ¿No estábamos hablando de madres emprendedoras? Efectivamente. Porque lo que realmente me impulsó a dar ese salto al vacío fue, en gran medida, mi maternidad. 

 

Si te juntas con mujeres emprendedoras seguramente un altísimo porcentaje te habrá contado lo mismo…Se reinventaron cuando se convirtieron en madres. Y la pregunta que yo me hago es…¿Por qué? 

 

¿Por qué a las mujeres “nos da por ahí”? Como si no tuviéramos suficiente con adaptarnos a nuestro nuevo cuerpo, nuestra nueva “rutina” y nuestra nueva identidad como “mujeres madres”…A muchas nos da por emprender. 

 

¿Por qué muchas de nosotras decidimos emprender cuando nos hacemos madres? 

 

Obviamente no hay una sola respuesta pero después de haber conocido a cientos de madres emprendedoras en los últimos años la respuesta que más se repite es…Para poder conciliar. 

 

Realmente las madres emprendedoras a las que entrevisto no usan esa palabra (conciliación). Ellas hablan de: libertad horaria, de poder ver a sus hijxs crecer, de poder estar presentes en esos primeros años de vida…Este fue mi “por qué” también…Al menos al principio

 

Cuando mi hija tenía un año, la agencia para la que trabajaba decidió prescindir de mis servicios. Ellos siempre me habían cuidado muchísimo y no tengo ninguna queja al respecto. Fue una decisión de negocios y la entiendo perfectamente. De hecho me permitieron reducir mi jornada y trabajar en remoto cuando eso aún no se estilaba (en la época pre-Covid). Eran unos visionarios, la verdad. 

 

Pero en ese momento tenía que tomar una decisión…Bueno, muchas: 

 

  1. ¿Trabajar en marketing me hacía feliz?
  2. ¿Me veía trabajando en marketing toda mi vida?
  3. ¿Encontraría un trabajo con horario reducido o flexible y con el sueldo que cobraba en mi último puesto?
  4. Porque si yo no reducía mi jornada…¿Lo haría el padre de mi hija?

 

Empecemos por esta última pregunta…Y me vas a perdonar pero me voy a poner activista…Pero es que NO. El padre NO se iba a reducir la jornada. Ni el padre de mi hija ni la mayoría de los padres que conozco. ¡Cuidado, que esto no quiere decir que no haya padres que lo hagan! Seguro que sí. Ni yo ni mi entorno cercano conocemos a ninguno. Si tú conoces a alguno, por favor, cuéntamelo en comentarios y me harás muy feliz. 

 

Pero es que no se trata solo de “quedarte atrás” en el mundo laboral y perderte posibles ascensos y demás oportunidades de brillar en ese plano. También se trata de cotizar menos, de ganar menos…

 

Me parece tremendamente injusto que a las mujeres no se nos reconozca la increíble labor que hacemos criando seres humanos…Criar a las generaciones futuras es el trabajo más difícil e importante del mundo…¡Y lo estamos haciendo gratis! 

 

En fin, ya te avisé que me iba a poner activista pero es que me remueve demasiado…Y lo retomaré más adelante (quedas avisadx).

 

Ahora toca responder a la pregunta #3…¿Encontraré un trabajo por cuenta ajena que me permita no tener a mi bebé 8 horas en una guardería?

 

Y la respuesta es…NO. Al menos yo no lo encontré. Estuve a puntito pero justo en ese momento arrancó la pandemia, llegaron los ERTES y se congelaron todas las contrataciones. 

 

La vida tenía otros planes para mí. 

 

Entonces volví a mis preguntas #2 y #1…¿Me veía dedicándome al marketing toda mi vida?  

 

Y aquí viene el segundo “porqué” de las madres emprendedoras. Porque no se trata únicamente de buscar una solución creativa a un problema sociocultural…

 

La maternidad te transforma a nivel interno. De repente te encuentras haciéndote las grandes preguntas de la vida: ¿para qué estoy aquí? ¿qué quiero realmente? De repente empezamos a cuestionarlo todo…O al menos yo lo hice (y muchas de mis clientas también).

 

Quizás será porque pasamos muchas horas en vela, en soledad, en silencio con nuestro bebé…Quietas, amamantando…De repente paramos y dejamos de estar tan disponibles para los demás. Estamos en un “uno a uno” con nuestro bebé. Y cuando éste duerme surgen estas preguntas…

 

¿De verdad quiero volver a mi trabajo por cuenta ajena? Ni te imaginas la cantidad de clientas que al contarme su “por qué” me comparten esta misma historia. Todas se hicieron esta misma pregunta. 

 

En mi caso personal decidí que el marketing se me quedaba corto. Yo quería acompañar a las personas a otro nivel más íntimo y personal. Entonces me formé en terapia Gestalt en la Escuela Lamar. Invertí el finiquito que me había dado mi último empleador en formarme en técnicas gestálticas porque yo misma había recibido ese tipo de terapia humanista y me había ayudado muchísimo. 

 

“Aún recuerdo estar en la oficina del INEM, esperando mi turno para pedir el subsidio por desempleo y hacerme esas preguntas…Fue justo ahí, en la cola del paro que tomé la decisión de darle un giro a mi vida profesional.” 

 

Aún no sabía que me iba a convertir en madre emprendedora. Sólo sabía que había encontrado una nueva vía. Y eso me emocionaba. Al poco tiempo me empezaron a contactar mujeres que ya conocía para pedirme que les asesorara con sus negocios. Algunas iban a lanzarse por primera vez a emprender. Otras ya tenían un negocio rentable pero querían crecer…

 

Trabajando uno a uno con ellas supe que quería dedicarme a eso. A mentorizar. A encontrar su máximo potencial y transformarlo en un producto mínimo viable o en una campaña promocional exitosa. Y, si me dejaban, les acompañaría a cada paso del proceso apoyándolas con mis herramientas de coaching Gestalt y de autocuidado.

 

De esto hace ya 6 años y no me arrepiento. Pero esta es la “parte bonita”. La de los inicios. La del propósito. La de la pasión. Pero ser madre emprendedora tiene otra cara de la que, quizás, no se habla tanto.

 

No nos engañemos…Ser emprendedora no es la panacea.

 

Muchas emprendemos pensando que será la solución a todos nuestros problemas. “Seré mi propia jefa. Tendré mis propios horarios. Podré estar presente en la crianza de mis hijxs…”

 

Sí, bueno…Eso en el país de la fantasía. O, como diría Homer de los Simpson, en el mundo de la piruleta. 

 

madre emprendedora fantasia

 

La realidad de ser madre emprendedora es otra…

 

  • Como tienes libertad horaria…Te toca atender los asuntos del hogar y los trámites que sólo se pueden hacer en horario de oficina (mientras tu pareja sigue cómodamente en su oficina y vuelve a casa con esas gestiones ya hechas)
  • Como tienes libertad horaria…Acabas trabajando 12 horas al día y los fines de semana…Porque: tienes un lanzamiento, tienes una entrega, tienes que entregar los modelos de impuestos…[Pon la “excusa que quieras aquí”]
  • Como tienes libertad horaria…No enfermas y, si lo haces, sigues trabajando porque además de emprendedora eres madre y no te puedes coger la baja de ser mamá…

 

Mi objetivo con este artículo no es quejarme. Es poner de manifiesto una cruel realidad que estoy activamente intentando cambiar. 

 

Porque después de acompañar a cientos de mujeres a emprender conozco cada vez a más 

profesionales increíbles que, de repente, se convierten en madres y se pasan el día estresadas por el plano laboral sin darse cuenta de que YA están trabajando. 

 

Están haciendo un trabajo maravilloso poniendo su cuerpo, su atención y su energía al servicio de un pequeño ser humano cuya sensación de seguridad y cuya personalidad dependerán en gran medida de ese vínculo (sobre todo en los primeros 6 años de vida).

 

Mujeres que se pasan noche tras noche sin apenas dormir porque están atendiendo a su bebé y que por la mañana, en vez de descansar cuando su hijx duerme…Se sientan frente al ordenador a producir…Y acaban con una sensación de “no ser suficientes” porque no les dio tiempo a sacar “todas las tareas”. 

 

Y esa es la trampa de ser madre emprendedora…Cuando aún no tienes un negocio 100% consolidado. Cuando aún no tienes equipo. Cuando “todo depende de ti” y tú no puedes atender ese área…¿Qué pasa con tu negocio? ¿Cómo vas a atender a tu bebé con todo tu amor, atención y energía…Y además seguir trabajando como si no estuvieras dedicándole 14 horas al día a otro trabajo…

 

¿Conoces esa frase que dice: Nos piden que trabajemos como si no tuviéramos hijxs y que maternemos como si no tuviéramos un trabajo fuera de casa…? ESTA ES LA GRAN TRAMPA.

 

¿Y cómo solucionamos esto? 

 

Obviamente lo ideal sería tener más apoyo social, del gobierno. Es decir un sistema más parecido al de Alemania, Austria y los países nórdicos donde tienes tu baja maternal por 1 (e incluso 2 años) sin perder sueldo y sin represalias laborales.

 

Pero esto, si eres madre emprendedora, te soluciona sólo un problema…El de tu sueldo. Sin embargo, no te soluciona el cómo vas a mantener tu negocio operativo mientras tu estás de baja maternal. 

 

Ahí entra la planificación y la estrategia previas. Desde que te estés planteando ser madre deberías ir revisando tu modelo de negocio para que no dependiera de tu persona al 100%. Porque hay muchas cosas que puedes dejar hechas con antelación pero hay ciertas tareas que, si tú no estás, debería haber otra persona formada por ti y de confianza que las pueda llevar a cabo.

 

Así que, ¿por qué no?, volvamos a pedir más ayudas económicas para madres emprendedoras, para que podamos contratar a alguien durante nuestra baja y no perder una vez más capacidad económica e incluso el trabajo de años y años construyendo por decidir ser madres. Mientras esto llega, querida compañera emprendedora, ve creando un plan de ahorro específico para cubrir estos gastos…

 

(Luego los líderes políticos se preguntan que por qué la natalidad está bajando en España…En fin…). Cuéntame qué piensas de todo esto en comentarios. 

 

Autora: Inés Moreno, coach gestalt y mentora de negocios. Reserva tu mini sesión gratis y te cuento las distintas modalidades de trabajo juntas.

ines moreno serrano experta en marketing

Soy Inés, experta en marketing y terapeuta Gestalt.

Llevo 15 años dedicándome al marketing y 8 en proceso de crecimiento personal. Por eso decidí enfocar mi trabajo al sector terapéutico.

Si eres psicólogo, terapeuta, coach o similar, bichea mis SERVICIOS DE MARKETING

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