Rescato esta frase porque sé que es algo que a todxs se nos pasa por la cabeza cuando lideramos un negocio. Es más, mentiría si dijese que no es algo con lo que coqueteo de vez en cuando…Sobre todo cuando las cosas no salen como las había planeado. Y esto ocurre más veces de las que nos gustaría admitir.
¡Seamos honestxs! Las cosas no siempre salen bien a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera…De hecho, si alguien te dice que en su negocio todo va siempre bien, desde el principio y que no ha tenido que superar ningún obstáculo…MIENTE.
Por eso es tan importante trabajar la resiliencia cuando decides emprender.
¿Y qué significa ser resiliente?
La resiliencia es tu capacidad de hacerle frente a las adversidades y aprender de ello.
Y la resiliencia, queridx lector, es mi superpoder. Lo digo sin pestañear y sin que me tiemble el pulso. Soy una escorpio de manual. Lo vivo todo con intensidad, lo bueno y lo malo. Entonces por pura supervivencia he aprendido a atravesar “lo malo” con cierta maestría.

Dije maestría…No dignidad. Porque tendrías que verme en mis períodos malos…Llorando a moco tendido y pataleando como una niña pequeña. No es un look que quede muy bien en el mundo empresarial tradicional, dominado por la razón, la productividad y la represión emocional.
Sin embargo, después de 10 años dedicada en cuerpo y alma al crecimiento personal y como coach Gestalt sé que resistir la emoción es contraproducente así que cuando llega la ola…Dejo que me lleve con ella. Me relajo y floto. En vez de intentar nadar a contracorriente.
Por supuesto cuento con mis herramientas de gestión emocional como ancla para no ir a la deriva. Te sorprendería lo rápido que pasa la tormenta cuando le das tu tiempo y tu atención en vez de ignorarla e intentar seguir adelante como si nada.

Por eso creo que es tan importante que empecemos a hacer negocios teniendo en cuenta a las personas que lo sostienen. Si estás al frente de un negocio, la forma en la que le haces frente a las adversidades es clave. Tanto para ti como para tu equipo…Como para el éxito de tu negocio.
Y la forma en la que se han llevado a cabo los negocios hasta ahora está llegando a su fin. Las nuevas generaciones demandan un ambiente laboral más humano y…¿Por qué no decirlo…? Más femenino también.
¿Femenino en qué sentido?
Pues en el sentido de ser capaces de afrontar las distintas situaciones desde esa perspectiva también. No sólo buscando soluciones rápidas y prácticas (que sería el enfoque más tradicional masculino). Esto de por sí ya es super válido y valioso…
Pero qué beneficioso sería para el bienestar, la cultura y la reputación de la empresa si además de pensar en resolver y en el corto plazo pudiéramos tener en cuenta también cómo va a impactar esa solución a la moral del equipo…Y si el equipo eres sólo tú porque eres emprendedora…¡Con más razón!
Las mujeres somos resilientes por naturaleza. Atravesamos toneladas de dolor e incomodidad con la menstruación, la menopausia, el parto, el postparto, la lactancia, la criana…Realmente somos maestras en resiliencia. Simplemente no nos damos suficiente crédito por ello.
Si pusiéramos una pizca de liderazgo femenino a la hora de superar etapas de adversidad en nuestros negocios, liderarlos sería más sostenible e incluso más rentable a largo plazo.
La resiliencia es inteligencia emocional pura…Y también capacidad estratégica
Pero claro, el problema viene aquí…Que no siempre estamos dispuestxs a aplicar estrategias que sólo dan frutos a largo plazo. Entiendo que a veces es un lujo que no nos podemos permitir (porque tenemos que comer y para comer hay que facturar). Hasta aquí todo OK. Estamos de acuerdo.
Pero, seamos objetivxs…Si tu negocio ya está consolidado y tienes suficientes beneficios a final de año para poder: sostener la operativa, ahorrar e invertir (aunque sea mínimamente)…Pues ya estás en un lugar privilegiado.
Si este es tu caso…Es el momento de revisar:
– ¿Quién pone los objetivos en tu negocio?
– ¿Desde dónde estás marcándote dichos objetivos?
– ¿Tus objetivos sólo tienen que ver con la facturación?
– ¿Qué pasa si no se llega a dichos objetivos?
Porque por experiencia acompañando a +50 dueñas de negocio en los últimos años lo que observo es que…
Las ganas de “mandarlo todo a la mierda” llegan cuando:
- “No consigo consolidar el negocio. Llevo años intentándolo y no consigo el crecimiento suficiente para sostenerme y crecer.”
Quizás sí sea el momento de tirar la toalla. No sin antes pedir una auditoría externa por si acaso hay puntos ciegos que no estás sabiendo ver.
- “Tengo un negocio consolidado PERO el nivel de estrés del día a día es insostenible.”
Estás consiguiendo tus objetivos económicos pero…¿A qué precio? Aquí sí que estás en una situación privilegiada porque tan sólo habría que añadir un elemento de bienestar laboral a tu planificación estratégica. ¡Hay solución!
- “Me ha ido tan bien que necesito iniciar algo nuevo. Esto ya me aburre”.
Aunque parezca mentira esta situación también existe. Y, por supuesto, es la más “privilegiada” de todas. Aquí puedes decidir si vender tu empresa y empezar con otra…O incluso expandirte sin necesidad de soltar tu “antigua” empresa.

En todos estos casos mi enfoque sería analizar los 6 pilares del negocio. No miramos únicamente la parte financiera, las ventas y el marketing…También miramos al detalle cómo está el líder y su equipo:
- ¿En qué momento vital estás? ¿Cuáles son tus prioridades ahora?
- ¿Qué te motiva realmente en tu vida personal y en lo laboral?
- ¿Estás poniendo en juego tus fortalezas realmente?
- ¿Cuál era tu visión y tu por qué cuando empezaste? ¿Y ahora?
- ¿Qué historias te cuentas a ti mismx cuando las cosas no van bien?
- ¿Cuánto hay de descanso y disfrute en tu vida?
Hacerse estas preguntas es liderar desde lo femenino. Es liderar con autoconocimiento y estrategia. Al fin y al cabo la salud de un negocio no se mide sólo por los KPIs cuantitativos. También hay una gran parte más intangible que afecta irremediablemente los resultados.
Si no me crees, tan sólo tienes que pensar en algún negocio al que te guste ir recurrentemente. Un lugar que cada vez que vas sales con la energía renovada, sintiéndote más alegre, más ligero…¿Lo tienes? Por favor, cuéntame qué sitio es en comentarios para poder visitarlo y contagiarmen con esa energía 😉
Pues bien esa sensación tan difícil de explicar y que sentimos tan claramente cuando vamos a un negocio así es el resultado de una excelente atención al cliente. ¿Y cómo se consigue esa magnífica experiencia? Pues teniendo al equipo contento, motivado, satisfecho.
Si ellos se sienten vistos, valorados, partícipes en la empresa…Es inevitable que eso se refleje en su forma de tratar a los clientes quienes, a su vez, se van de la tienda sintiéndose: vistos, valorados y con ganas de volver. Porque también quieren “formar parte” de esta energía. Esa es la cultura empresarial que me gustaría desarrollar en TODAS las empresas con mis servicios de bienestar laboral.
Deseo que cada vez haya más empresas futuristas que puedan ver más allá del cortoplacismo de unos resultados económicos que, a veces, no vienen de una necesidad real de sostener costes y crecimiento sino, más bien, por ambición social. Si tú lideras una de estas empresas con visión de futuro y quieres mi apoyo como coach empresarial para cambiar la cultura y el ambiente en el equipo, no dudes en contactarme para contarme tu caso. Y si en tu empresa eres sólo tú, con más razón necesitas mirar cómo te estás tratando como jefa.
Ya sabes que me encanta meterme en el barro contigo…Y que salgamos reforzados y transformados como el Ave Fénix. Tengo las herramientas y estoy deseando compartirlas contigo. ¿Te atreves? #resiliencia #humanismo
Autora: Inés Moreno, coach gestalt y mentora de negocios. Reserva tu mini sesión gratis y te cuento las distintas modalidades de trabajo juntas.




