Escribo esto desde el más absoluto cansancio…¡Y me dedico al bienestar laboral! Precisamente por eso tenía que hablar de esto…
- De cómo vivimos cansadas y lo normalizamos.
- De cómo sentimos agotamiento y aún así…Seguimos adelante “como si nada”.
- De cómo nos seguimos riendo de la típica creencia de que “Los autónomos no enferman”
Como llevo tantos días entregada a mi negocio, a mi casa y a mi maternidad hoy lunes mi cuerpo ya ha empezado a mandarme señales…
”Como veo que el cansancio que sientes no es suficiente señal, Inés, vamos a mandarte otras señales a ver si me escuchas ahora…”
Las señales son dolor de cabeza y molestias en la garganta. Y como tengo muy entrenada mi autoescucha sé que las molestias en la garganta no son “resfriado”. Son un aviso de que llegué a mi tope de cansancio.
Ahora tengo una decisión que tomar: ¿Sigo adelante o paro y descanso?

Para tomar esta decisión voy a invitar a la reunión a “Miss Responsabilidad”, a “Miss Autoexigencia” y a “Miss Cuidados”. Imagínatelas entrando en una sala como tres personajes de una película de animación.
Te presento a “Miss Autoexigencia”
Ella se encarga de que la calidad de mi trabajo sea alta. De que mis metas sean ambiciosas. De que no me quede “estancada”.
Aunque sus métodos…No son siempre ideales. Cuando no le pongo límites me habla mal. Me machaca y no me deja descansar. Me hace sentir que “nunca es suficiente”.

Te presento a “Miss Responsabilidad”
Su trabajo es que yo “cumpla”. Que cumpla con mis responsabilidades. Siempre está ahí como pepito grillo para recordarme lo que tengo que hacer y por qué es importante que lo haga.
Y eso está genial pero cuando se junta con Miss Autoexigencia…¡Cansancio extremo garantizado!
Te presento a “Miss Cuidados”
Como una enfermera de urgencias aparece cuando estoy en modo “Sin Batería”. Cuando ya llegué al burnout total…Ella viene a reparar daños y a ayudarme a volver a estar fresca y centrada.
A veces, “Miss Cuidados” aparece antes de que llegue al colapso pero habla tan bajo que a veces ni la veo ni la escucho…😅🤭
“Miss Cuidados” está aprendiendo a hacerse escuchar para que yo le preste atención ANTES de que el daño hecho sea más grave.
Y tiene razón, cuando me permito pequeños descansos en el momento adecuado, me recupero más rápidamente y en ocasiones incluso evito enfermar.
Tres…Dos…Uno…¡Pelea!
La situación a atender es la siguiente:
“Estamos muy cansadas y deberíamos descansar porque el cuerpo ya ha dado la señal…Pero tenemos cosas que hacer. Cosas que atender. ¿Paramos o seguimos?”
Así que aquí estamos, “Miss Cuidados”, “Miss Autoexigencia”, “Miss Responsabilidad” y yo…Todas quieren que las escuche y todas quieren llevar la razón.
“Miss Responsabilidad” saca la lista de “tareas urgentes e importantes del día”: “No podemos desperdiciar esta mañana de trabajo. Ahora que por fin la peque ha vuelto al colegio. Tenemos que hacer la comida que habíamos programado. Tenemos que crear contenidos y tenemos que promocionar el Club Faraonas”.
Entonces “Miss Cuidados” dice: “Ya pero si paras ahora, te evitarás enfermar. Además esta tarde te toca estar con tu hija que reclama atención y energía…”.
“Miss Autoexigencia” se alía con “Miss Responsabilidad” y añade: “Si no hacemos lo que teníamos previsto, nos estaremos fallando a nosotras mismas;
- Dijiste que querías cuidar tu alimentación así que tienes que cocinar sí o sí.
- Además esta tarde es para Emma porque dijiste que querías ser buena madre y ella te ha dicho que quiere pasar tiempo contigo. Sobre todo ahora que os acabáis de mudar y siente la falta de los abuelos.
- Así que sólo tienes la mañana para trabajar…¿Cómo vas a descansar? Si no haces las tareas de trabajo, nunca te darás a conocer y te quedarás en el mismo punto de siempre.
Mi descanso no es negociable…¿O sí? ¿Soy lo suficientemente rebelde como para dejar de normalizar mi cansancio?
Escucho los argumentos de todos mis personajes internos porque sé que están aquí para cuidarme y que son partes de mí. Estas “voces” me cuidan y me ayudan…Siempre y cuando esté yo (“la adulta”) para regularlas y para tomar las decisiones con una perspectiva más calmada y más panorámica.
En este caso decidí darme un descanso de 20 minutos en la mañana, atender las tareas de trabajo más urgentes (creación de contenidos) y cocinar.
Tomé esta decisión porque es lo que está más alineado con mis prioridades ahora mismo: mi salud, mi trabajo y mi maternidad.
Esta tarde la pasaré con mi hija pero seguramente le dedique un ratito a promocionar mi nuevo Club para mujeres de negocios, el Club Faraonas.
Me siento en paz con esta decisión y esto también ayuda a bajar los niveles de cansancio. Porque, si algo he aprendido es que ese cansancio crónico que tanto normalizamos muchas veces no es físico…Es emocional.
Por eso, en parte, lancé este diario. Porque escribir lo que siento es una gran terapia que llevo practicando los últimos 6 años. Es una forma de bajar a tierra mis emociones. Ésta y la danza, otra forma de gestionar mis emociones que llevo utilizando desde hace 25 años. En este caso con el bonus añadido de que el cuerpo entra en juego en esta forma de regulación del sistema nervioso. ¡Maravilloso!
Cómo dejé de normalizar el cansancio como emprendedora y empecé a cuidarme más
El momento decisivo fue cuando a finales de 2023 me di cuenta de que “lo había dado todo” por mi negocio y aún así no había conseguido los resultados esperados.
Ahí me di cuenta de que “no por trabajar más voy a ganar más”. No es una fórmula aritmética tan clara y directa. Así que, antes esto, decidí que quería disfrutar más del proceso. Que quería cuidarme y divertirme porque si no…¿Para qué? Si nos vamos a morir igual.
Todo esto teniendo en cuenta que las que suelen dirigir mi vida son “Miss Responsabilidad” y “Miss Autoexigencia”. Si las que suelen llevar las riendas en tu caso son “Miss Disfrute”, seguramente ya estés bien servida de eso…😅
Pero en mi caso le di un cambio radical a mi forma de liderar el negocio y para conseguirlo tuve que:
- Aprender a escucharme DE VERDAD: mi cuerpo, mis pensamientos, mis creencias, mis emociones.
- Decidir qué es lo realmente importante para mí en el corto, medio y largo plazo para decidir con cabeza, con estrategia y con coherencia. Cada decisión cuenta.
- Planificar con amabilidad, dejando espacios para escucharme y atenderme cuando surgen imprevistos.
De esta forma siento que no estoy desatendiendo ningún área de mi vida. Simplemente priorizo una cosa u otra según el “masterplan” y según lo que ocurre en el presente.
Siempre recalculando…A mi favor.
Me encantará saber si tú también te tomas tu tiempo para definir tu visión a largo plazo y tus prioridades en el corto y medio plazo…¿Te tomas tu tiempo, también, para escucharte y atenderte cada día? Yo a veces sí y a veces no. No soy perfecta (aunque “Miss Autoexigencia” lo intente). Te leo en comentarios
Autora: Inés Moreno, coach gestalt y mentora de negocios. Reserva tu mini sesión gratis y te cuento las distintas modalidades de trabajo juntas.





